Lesiones deportivas: la rabdomiólisis

¿Corres o haces musculación? Entonces tienes más riesgo de lo que piensas de sufrir esta lesión.

rabdomiolisisLa palabra rabdomiólisis procede de “rabdo”, estriado, “mio”, músculo, y “lisis”, rotura, es decir, consiste en la rotura del músculo estriado, que es el músculo que utilizamos para el ejercicio, a diferencia del músculo liso, que es el que compone los vasos y órganos internos.

Cuando se produce la rotura de las células del músculo, estas vierten su contenido a la sangre, donde se encuentra fundamentalmente las sustancias llamadas creatinfosfocinasa (CPK) y mioglobina. En condiciones normales y si se trata de una rabdomiólisis leve, los riñones son capaces de eliminar estos productos de desecho. Es lo que se llama una rabdomiólisis subclínica, cuando la persona no percibe ningún síntoma y se recupera del proceso sin enterarse.

Sin embargo, en condiciones de deshidratación o de ejercicio intenso, sobre todo anaeróbico, la rabdomiólisis que se produce es más grave y los riñones pueden no ser capaces de eliminar de manera inmediata la alta cantidad de productos de desecho que recibe de golpe. En estos casos se concentra una mayor proporción de productos de desecho y en la orina se elimina un alto nivel de mioglobina, que oscurece la orina y constituye la manifestación principal de la rabdomiólisis. Otro síntoma frecuente es el dolor muscular, aunque puede ser como el de unas agujetas inmensas. La complicación más importante de la rabdomiólisis es el fracaso renal agudo, con la disminución de la función de los riñones.

La rabdomiólisis es más frecuente en personas que tienen déficits de enzimas musculares o que sufren traumatismos, compresión muscular o  una insolación, pero hoy en día es una causa muy frecuente de consulta médica por la incorporación de la población general al deporte de cierto nivel. Causas que desencadenan fácilmente una rabdomiólisis son el inicio brusco de un deporte a un ritmo considerable cuando previamente se ha llevado una vida sedentaria y, por supuesto, la falta de hidratación antes, durante y tras la práctica del deporte, especialmente si se ha realizado a altas temperaturas o con exposición al sol. Se ve con más frecuencia en las personas que practican spinning, running o musculación. También existen factores que aumentan el riesgo de padecer una rabdomiólisis, además de los mencionados con anterioridad, como son las infecciones, el hipotiroidismo, la diabetes no controlada y el consumo de fármacos (estatinas para reducir el colesterol) o drogas (cocaína, anfetamina y derivados).

La gravedad de una rabdomiólisis se mide con el análisis de la CPK en sangre y la presencia de insuficiencia renal.

El tratamiento de la rabdomiólisis consiste fundamentalmente en la hidratación. Debe vigilarse el riñón y cuidar los trastornos que se hayan derivado de su mal funcionamiento. La hidratación por vía oral no es suficiente en una rabdomiólisis moderada-grave y ha de hacerse intravenosa y bajo vigilancia médica por la alteración de otros parámetros y el riesgo de complicaciones graves.

Como medidas preventivas, ha de recordarse comenzar un entrenamiento escalonadamente y siempre con una hidratación adecuada.

Rebeca García Agudo – Médico especialista en Nefrología


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