Noé y la epopeya de Guilgamesh

Una enseñanza para saber leer la historia de nuestros días.

asiriosTodos sabemos que la vida no es de color negro o blanco, prácticamente siempre es de color gris. Esto es un hecho. Lo que me sorprende es que, a pesar de saberlo, no lo aplicamos a nuestros asuntos cotidianos y no tan cotidianos.

Hace poco, explorando en Google, caí en la página web www.ateosyagnosticos.com, que hacía una crítica (con un poco de soberbia) sobre el mito del diluvio encontrado en la epopeya de Guilgamesh, que describe en sus tablillas X y XI un acontecimiento (¿mito o realidad?) ocurrido -o escrito, mejor dicho- entre el tercer milenio a. C. y el séptimo siglo a. C. Dichas tablillas describen un diluvio (¿local u universal?) con un protagonista salvador al que mandan los dioses construir una barca para salvar a la humanidad. La verdad es que la historia es casi idéntica a la descrita en los libros religiosos judíos y cristianos. En el Corán la narración se centra en los muchos años que dedicó Noé en advertir a su pueblo y luchar contra la injusticia, y menciona finalmente el arca y el diluvio de forma breve y salvando a los que creyeron en él (su mujer e hijo no lo hicieron y por lo tanto perecieron). El autor de dicho artículo concluye que la historia es un mito y que probablemente los hebreos, a lo largo de su historia, en algunos de sus exilios copiaron a Mesopotamia con alguna pequeña. Como teoría puede calar en algún sector de su público o incluso en algunos no tan ateos.

Los monoteístas creen en una sucesión de profetas desde que el hombre se organizó en pueblos y comunidades, y todos han aportado el mismo mensaje: no hay más que un solo dios el Todopoderoso. Algunos de estos profetas trajeron libros con historias de profetas que les precedieron, narrando muchas historias, y probablemente se mencionó la historia del diluvio que a lo largo de los siglos se modificó y adquirió como una clase de mito en los manos de politeístas, en este caso en concreto, los sumerios. Tenemos un buen ejemplo en nuestro siglo: ¿acaso los pasos de Semana Santa, con la multitud de santos existentes que obran milagros, o el mismo Vaticano ubicado en Roma, guardan similitud con el mensaje de Jesús de hace 21 siglos? Probablemente no, pero eso no quita de que existiese un tal Jesús y que este fundara una religión nueva. Pues , como suele pasar, ha ido modificándose el mensaje de forma paulatina hasta acabar en un mito o folclore diferente del mensaje original.

No digo que haya que ignorar los hechos (tablillas de Guilgamesh, entre otras aportaciones de pueblos ancestros), sino que hay que observar y opinar desde la neutralidad, donde suele hallarse la sensatez.

Sami Aoufi Rabih


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