Cómo reaccionar cuando se te cruza un galgo en la carretera por la noche

Siempre pensé que sabría qué hacer cuando se me cruzara un perro en la carretera, pero ayer tuve esta experiencia y no fue como la había visualizado en mi mente.

carreteraConducía por una carretera nacional, era de noche y llevaba puestas las luces largas. Parece que la vista se nos alarga mucho con las luces largas, pero no es cierto. Mi visión es bastante mala de noche, así que no había encendido siquiera la radio para centrar toda mi atención en la conducción.

Apareció de repente, venía de la cuneta de la izquierda y cruzaba al otro lado de la carretera con un andar tranquilo y característico que no dejaba lugar a dudas: era un galgo. En una milésima de segundo tuve que decidir: ¿freno o continúo? Creo que muchos factores influyen en esta repentina decisión: tu relación previa con los perros, tu opinión acerca del abandono de animales y, sobre todo, tu conciencia. De día quizás, pero de noche no hay tiempo suficiente para decidir cómo reaccionar y lo haces de manera automática.

Frené. Fue una frenada suave por cautela e inmediatamente miré por el retrovisor interior deseando que ningún coche me siguiera. No había nadie. Gracias a Dios. Respiré aliviada. Estaba casi segura de que mi frenada había sido lo suficientemente suave como para no provocar una colisión, pero quién puede saberlo…

No me dio tiempo a pensar en parar ni hacer nada con el propio animal. Todos mis pensamientos se encaminaron al galgo o, más aún, a los sinvergüenzas que lo habían abandonado. Yo no lo había atropellado, pero desgraciadamente otro coche lo haría horas o días después.

Hay gente que le pone lazos y abrigos a los perros para que estén monos y no pasen frío,  les lavan los dientes, les limpian los genitales con toallitas y les pagan el preoperatorio para las intervenciones y, en el otro extremo, se encuentran entre nosotros los traficantes de perros, que los cruzan con hermanos o hijos, matan a cachorros de la camada para no agotar a la madre, los encadenan en una finca o los abandonan cuando ya les son inútiles. Hemos perdido el norte. Creemos en la ética y moral y no nos damos cuenta de la gente solo aprende con límites, multas y penas de cárcel.

Rebeca García Agudo

1 Comment

  1. Me grata. Es un pensamiento muy acertado con respecto a la crueldad humana con los animales. Refleja una cruda realidad del sentimiento de muchas personas que actúan de una manera irracional, a pesar de presumir de racionales.

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