6 razones para no recoger la caca del perro

 

bolsita cacaDicen que es un problema de urbanismo, que afea las calles, que demuestra el poco civismo que existe en una ciudad… La policía amenaza con multar hasta con 750 euros a los dueños que no recogen la caca de sus perros e incluso hay ciudades donde pretenden analizar el ADN de la caca de los cuadrúpedos para pillar a los infractores. Un método infalible para llevar las bolsitas es que pisemos por accidente la caca de nuestro propio perro, ¿puede haber algo peor? ¿Tienes mascota y no has reconocido el objeto de la fotografía? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo recoger la caca del perro?

  1. Soy sucio por naturaleza. a) Se abre la ventanilla del coche que conduce delante de nosotros y sale despedido un tetra-brik de zumo, un pañuelo o una bola de papel de aluminio. Cuesta trabajo pensar que alguien no puede dejar apartada su basura y esperar a parar el coche para deshacerse de ella. b) Es domingo, salgo a pasear por la playa y descubro las consecuencias de la barbacoa comunal de la noche anterior. c) Los lunes toca mercadillo. Tres horas gastan los empleados de la limpieza en retirar las bolsas de plástico y las cajas de zapatos ya vacías. CONCLUSIÓN: Por qué íbamos a molestarnos en recoger una caca de perro cuando el resto de los mortales usa cualquier sitio como vertedero.
  2. Para eso están los barrenderos. Aunque podamos creer que les ayudamos a tener trabajo, hemos de darnos cuenta de que un ayuntamiento no va a contratar a un mayor número de empleados de la limpieza por el aumento de la suciedad. Y al igual que nuestra madre no está para recoger la porquería que vamos dejando por la casa, ellos no están para recoger la de los miles de ciudadanos.
  3. No hay una papelera cerca. Esta constituye una excusa muy común. Es cierto que recae en los ayuntamientos la responsabilidad de dotar de papeleras a los municipios y, aunque estamos hartos de oír que andar es saludable y César Millán no deja de insistir en que el ejercicio para el perro va antes que la disciplina y el cariño, nos cuesta la vida caminar hasta la papelera o contenedor más cercanos. ¡Si por eso nos habíamos hecho con un perro! Con lo que le gusta a él alargar el paseo y explorar nuevos rincones…
  4. Me da asco. ¡Muy oído! No nos da asco tener un perro, recoger sus pelos, sentir su baba en la mano, bañarlo, pero recoger su caca nos supera. Esto puede sucederles a las madres primerizas, pero sería tan feo que lo expusieran en público que más de una aguanta la respiración durante los primeros días de maternidad, hasta que la nariz se le hace, y finalmente termina celebrando cada mojón, porque es sinónimo de ausencia de estreñimiento. CONCLUSIÓN: La recogida de la caca va implícita en la adquisición de un perro.
  5. Olvidé la bolsita. Constituye la excusa más socorrida. Hay quien dice que recoge la caca de su caniche con una servilleta, la hoja de un árbol, el folleto publicitario que tiene a mano… No es mi caso. La caca de mi perra ocupa una mano entera y nada sustituye a las bolsitas, es decir, que la importancia de las bolsitas se equipara a la de las llaves: estás perdido si las has olvidado. ¿Qué hacer? Pues hay que volver a casa a por las bolsas, localizar a otro dueño de perro y pedirle una o qué menos que recogerla en el siguiente paseo…
  6. Es abono. La mejor caca para abonar la tierra no es la del perro, sino la de animales herbívoros. En la acera no aporta ningún beneficio al terreno. Además, atrae moscas gordas, azules y verdes, y es un medio de propagación de enfermedades para otros perros. Si hay algo más asqueroso que recoger la caca es… ¡no recogerla!

Y, si aún no os habéis convencido, os invito a hacer un experimento. Localizad un pequeño terreno de unos tres metros cuadrados. Llevad a vuestro perro allí todos los días y no os vayáis hasta que haga sus deposiciones. Al cabo de una semana el terreno quedará sembrado y resultará imposible entrar sin riesgo de pisada. Una caca trae más cacas. No nos imaginamos cuánto ensuciamos hasta que lo concentramos en un pequeño espacio, como nuestra casa, donde no permitimos que haya mierda, ¿verdad?

¿Habrá alguien a quien no le importe pisar una caca? De todo hay en la vida. Yo soy de las que no quieren pisarlas y ni siquiera verlas, por eso recojo la de mis perros. Si todos pensáramos igual, nadie estaría en riesgo de tener que fregar sus zapatos al llegar a casa.

Rebeca García Agudo

1 Comment

  1. mi pregunta es….. si hay un plus para ese pobre barrendero que sin beberlo ni comerlo va a recogerlo tanto de papeleras como de las zonas habilitadas para ello . pues aunque va con el EPI correspondiente… ese olor a mierda se queda impregnado y tambien no tiene por que saber que todos los perros estan sanos tambien los hay enfermos y el dueño no separa su excremento.

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